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viernes, 4 de marzo de 2016

INCONTINENCIA URINARIA DE ESFUERZO O ESTRES



Tienes perdidas de orina involuntarias? Cuando estornudas, te ríes o haces deporte tienes perdidas? Sabes que eso no es normal?

Hoy en día nuestra sociedad y sobre todo las mujeres han aceptado como "normal" tener pérdidas de orina, pero lejos de todo eso sufrir pérdidas de orina es todo menos normal, ya que eso significa que sufres una alteración de la musculatura pélvica que no está funcionando correctamente en la retención de la orina.

La incontinencia urinaria de esfuerzo es la pérdida involuntaria de orina causada por el estornudo, tos, ejercicio, elevación o actividad física.

Es muy prevalente en las mujeres, la más frecuente de todas (49% de los casos), la que mejor se presta a un tratamiento fisioterápico y con la que se obtienen los mejores resultados, si el diagnóstico es correcto. Se asocia sobre todo a la obesidad y a los partos múltiples. En los hombres es rara, generalmente por causa iatrogénica asociada a cirugía prostática previa (sobre todo tras prostatectomía radical por adenocarcinoma prostático), por ello nos centraremos en la incontinecia urinaria de esfuerzo en la mujer.

Suele asociarse a una musculatura del suelo pélvico con un tono bajo y puede asociarse a los diferentes tipos de prolapsos vaginales. Existe pues una debilidad del periné como elemento músculo aponeurótico.

Así pues se trata de una pérdida involuntaria de orina asociada a un esfuerzo físico que provoca un aumento de la presión abdominal (toser, estornudar, correr o incluso andar).

Sucede en ausencia de contracción del detrusor. Su factor etiológico más importante es la pérdida de soporte anatómico de la uretra, la vejiga y la unión uretrovesical.

En la incontinencia urinaria de esfuerzo cualquier escape, por pequeño que sea, se produce ante un aumento de presión intra-abdominal y simultáneo al mismo (al correr, reír, toser estornudar, subir escaleras...) y se debe a un problema uretral o esfinteriano de "mal cierre". Nunca se produce en reposo ni tampoco por la noche.

Hay que destacar, que a diferencia de la incontinencia urinaria de urgencia, la incontinenceia urinaria de esfuerzo no se asocia a un deseo de orinar. La persona no siente que se va a orinar sino que la pérdida involuntaria de orina se produce por un aumento de presión intra-abdominal.

Este aumento de presión intra-abdominal aumenta la resistencia sobre la musculatura del suelo pélvico y sobre los esfínteres uretrales. Si a esto le añadimos la circunstancia de que existe una musculatura del periné deteriorada, como sucede por ejemplo en la menopausia con los cambios hormonales, tenemos todas las condiciones idóneas para que se produzca incontinencia urinaria de esfuerzo.

El proceso ocurre de la siguiente forma: el aumento de presión intra-abdominal se transmite a la vejiga produciendo un aumento de la presion vesical. En la incontinencia urinaria de esfuerzo los esfínteres y la musculatura del periné (en especial el elevador del ano), son incapaces de contraerse de forma rápida y enérgica como para contrarrestar este aumento de presión y hacer que la P uretral sea mayor a la P vesical. Como consecuencia de esto se produce la pérdida de orina.

Por lo tanto, la incontinencia urinaria de esfuerzo se produce en ausencia de la contracción del detrusor. La causa siempre está en la uretra por las razones que se describen a continuación y pueden coexistir:

Fallan los mecanismos de cierre uretrales, que son insuficientes:

Ante un aumento de presión intra-abdominal, esfínter interno y externo no son suficientemente fuertes como para contrarrestar el aumento de P vesical y hacer que la P uretral sea mayor a la presión vesical. Por lo tanto, ante el aumento de presión intra-abdominal se produce un aumento de la P vesical que supera la uretral, saliendo la orina al exterior.

 La incompetencia esfinteriana puede ser por deficiencia de la musculatura lisa, de la estriada con descenso de la presión uretral y también por fatigabilidad del esfínter estriado de la uretra que no aguanta esfuerzos prolongados.

La uretra no está en el lugar anatómico que le corresponde y ya no es funcional:

El mantenimiento de los órganos pélvicos en la posición anatómica que le corresponde, corre a cargo o está asegurada por dos sistemas funcionales que, si se encuentran en buen estado son capaces de contrarrestar cualquier aumento de presión intra-abdominal. Estos dos sistemas son:

·         Un sistema de suspensión: los ligamentos viscerales y las fascias

·         Un sistema de soporte: los músculos del periné o diafragma pélvico (sobre todo los elevadores del ano).

Cuando la presión ejercida sobre la vejiga o la musculatura del periné es muy fuerte o bien los elevadores del ano están débiles o dañados, existe una pérdida de la estática pelviana. La uretra ya no está en el lugar anatómico que le corresponde ( que sería por detrás de la sínfisis del pubis y por encima del diafragma urogenital).

Ante cualquier actividad que produzca un aumento de presión intra-abdominal tenemos:

Podríamos encontrarnos un caso en el que la uretra está en su posición funcional:

El aumento de presión intra-abdominal se transmite por igual a uretra y vejiga con lo que la relación de presiones que existe durante la fase de llenado vesical (P vesical ˂ P uretral) no se rompe y la persona sigue siendo continente.

P vesical ˂P uretral

Podríamos encontrarnos otro cado donde la uretra ya no está en su posición funcional :

sino que la uretra se sitúa por debajo del diafragma urogenital, es decir existe un prolapso o caída.

Entonces cualquier aumento de presión intra-abdominal se transmite a la vejiga pero no a la uretra, ésta además no es fijada en el momento del esfuerzo y desciende. Si tenemos la relación de presiones P vesical ˂ P uretral durante la fase llenado vesical aumentará la presión vesical haciéndose mayor a la presión uretral, venciéndose los mecanismos de cierre uretrales y produciéndose la incontinencia.

P vesical ˂ P uretral

P vesical ˃ P uretral = incontinencia

Esta es la razón por la que está contraindicado en el postparto poner a la madre a hacer abdominales clásicos, antes de haber colocado la uretra en su posición funcional mediante ejercicios del periné, pues de lo contrario favoreceríamos aún más la incontinencia.

Una vez hemos visto que de que se trata la incontinencia urinaria de esfuerzo o estrés y sabiendo los mecanismos que fallan vamos a introducirnos en el tratamiento fisioterápico que podemos aplicar. Puesto que el tratamiento es un tema muy extenso lo voy hacer en una segunda publicación. Aquí os dejo el enlace:

lunes, 22 de febrero de 2016

FISIOPATOLOGIA DE LA INCONTIENCIA URINARIA



Ya vimos que para que se produzca una dinámica miccional normal ha de darse una perfecta sinergia o coordinación entre la vejiga y la uretra.

La relación entre la vejiga y la uretra es una relación de presiones. ¿Qué quiere decir esto?:

 En condiciones normales, durante la fase de llenado vesical (FLLV) se produce:
·         Una relajación del músculo detrusor. La presión intravesical es baja porque la orina va llegando a través de los uréteres gota a gota y el detrusor se va acomodando a la llegada de orina.

·         Un cierre de ambos esfínteres uretrales (interno y externo), con lo que existe una presión uretral alta.

Por lo tanto, la relación de presiones que se establece durante la FLLV en condiciones normales es:

PRESION INTRAVESICAL ˂ PRESION URETRAL = CONTINENCIA

Durante la fase de vaciado vesical (FVV) ocurre que:

·         El músculo detrusor se contrae. El volumen de orina contenido en la vejiga junto con la contracción del detrusor hacen que aumente la presión intravesical haciéndose mayor a la uretral y venciendo los mecanismos de cierre uretral.

·         Por lo tanto los esfínteres se relajan.

Por lo tanto, en condiciones normales durante la FVV la relación de presiones que se establece es:

PRESION INTRAVESICAL ˃ PRESION URETRAL = MICCION

¿Qué debe ocurrir para que se produzca la incontinencia urinaria?

En la incontinencia urinaria lo que ocurre es que se produce una presion intravesical  ˃ presion uretral , durante la fase de llenado vesical, con lo que la orina sale al exterior cuando la persona debería mantenerse continente.

Para resumir:

P intravesical ˂  P uretral durante FLLV CONTINENCIA

P Intravesical ˃ P uretral durante FVV MICCIÓN

P Intravesical ˃ P uretral durante la FLLV INCONTINENCIA

Para comprender mejor la dinámica miccional ayuda pensar en la existencia de fuerzas de retención y de fuerzas de expulsión. Se describen a continuación:

FUERZAS DE RETENCIÓN

ACTIVAS:

·         Son la presion uretral y la actividad tónica del esfinter liso y estriado.

·         No se mantienen durante la micción.

·         Mantienen una presión en la uretra de 110cm H2O ‐edad.

 PASIVAS:

·         Es la resistencia uretral: conjunto de Fuerzas que se oponen al paso de la orina. (posición del cuello vesical, elasticidad uretral, existencia de prolapsos …)

·         Sí se mantienen durante la micción.

·         Son más frágiles en la mujer (uretra corta, suelo pélvico sometido a traumatismos obstétricos, etc)
La reeducación de las fuerzas de retención sólo se hace en las dependientes de la voluntad .

FUERZAS DE EXPULSIÓN

HIPERPRESION ABDOMINAL

·         La tos, risa, estornudo, cargas deporte… aumentan la presion intravesical hasta en 100‐200 cm H2O. Es la más importante en las fuerzas de expulsión.

·         Fisioterapia: Desarrollo cualidades suelo pélvico utilizando los mm. durante losesfuerzos

CONTRACCION VESICAL.

·         Aumenta la presion intravesical 30 a 60 cm H2O, se acompaña de relajación del esfinter.

·         Cuando se da fuera de la micción solo queda usar contracción voluntaria del suelo pélvico. Permite inhibir y ganar tiempo para obtener la relajación refleja del detrusor (reflejo 3 de Mahony).

·         Se trata también con neuroestimulacion percutánea Pueden tener una causa organica o no. La reeducación será solo para aquellas cuya causa no sea orgánica.

La calidad de la continencia vendrá dada por el equilibrio entre las fuerzas de retención y las de expulsión apareciendo fugas cuando las de expulsión desbordan a las de retención.

¿Qué provoca que la P intravesical sea mayor a la P uretral durante la FLLV?

 Esto puede ocurrir por varias causas:

Porque el detrusor se contraiga de forma anómala durante la fase de llenado vesical:

Ya hemos dicho que en condiciones normales durante la FLLV el detrusor está relajado y los esfínteres uretrales cerrados. Si el músculo detrusor se contrae, la presión intravesical puede aumentar hasta tal punto que supere la presión uretral, venciendo los mecanismos de la cierre uretral y produciéndose el escape de orina al exterior.

Esto puede producirse porque exista una lesión neurológica demostrable a nivel del SNC pero también puede ser que no se demuestre dicha alteración.

Porque los esfínteres fallen o se relajen de forma inadecuada durante la FLLV:

En condiciones normales los esfínteres deberían estar cerrados, haciendo que la presión uretral sea mayor a la presión intravesical. Si los esfínteres fallan o se relajan, bien por una lesión orgánica o neurológica, se produce un descenso de la presión uretral. Para igualar las presiones, la orina sale de la vejiga hacia la uretra y se produce la incontinencia.

Porque se dé una combinación de los dos casos anteriores:

Es decir, existe una alteración tanto en la vejiga como en la uretra.


Siempre que haya una incontinencia urinaria se debe buscar la causa, no hay que olvidar que la incontinencia urinaria es una disfunción del tracto urinario inferior relacionada con el almacenamiento de la orina, cuyos síntomas son percibidos por el paciente durante la fase de llenado vesical.

martes, 16 de febrero de 2016

INCONTINENCIA URINARIA DE URGENCIA Y SU TRATAMIENTO FISIOTERAPICO


La incontinencia urinaria de urgencia se define como una "pérdida involuntaria de orina acompañada o inmediatamente precedida por urgencia. ( Entendiendo por “urgencia” el deseo repentino de orinar que no puede ser controlado con facilidad ).

La urgencia suele ser consecuencia de una contracción involuntaria del músculo detrusor vesical durante la fase de llenado. Desde el punto de vista clínico podemos llegar a un diagnóstico sindrómico de Vejiga Hiperactiva (VH), cuyo síntoma principal es la urgencia miccional, (aunque el síndrome suele acompañarse de frecuencia miccional elevada con o sin incontinencia). Una vez estudiado al paciente mediante una cistomanometría, podemos hablar no ya de VH, sino de detrusor hiperactivo o hiperactividad del detrusor.

Así pues, la persona con incontinencia urinaria de urgencia nota que se va a orinar, tiene ganas de orinar pero no puede evitar orinarse encima porque siente un fuerte y repentino deseo y no puede posponer la micción. Las pérdidas de orina en este caso no están relacionadas con ninguna circunstancia en particular a diferencia de lo que pasa con la incontinencia urinaria de esfuerzo.
En esta incontinencia la causa siempre está en el detrusor, que se contrae de forma anómala durante la fase de llenado vesical. Los esfínteres son absolutamente normales. Nos encontramos con un detrusor hiperactivo.

La realización de un estudio urodinámico muestra contracciones involuntarias del detrusor, constatables. Hay un aumento de la Presión intravesical en la fase de llenado vesical en ausencia de aumento de la presion abdominal.

Según cual sea la causa del aumento de presion intravesical podemos distinguir 2 tipos de incontinencia urinaria de urgencia:

HIPERACTIVIDAD DEL DETRUSOR NEUROGÉNICA ( detrusor hiperrefléxico o incontinencia urinaria de urgencia motora)

·         Causa neurógena.

·         Ya dijimos que el control voluntario de la micción corre a cargo del centro superior de control de la micción localizado a nivel de la corteza cerebral. De este centro parten estímulos inhibidores del reflejo miccional, de modo que la persona es capaz de retener la micción hasta que se encuentra en el lugar y en el momento adecuados.

·         En esta incontinencia urinaria de urgencia motora existe una falta de estos impulsos inhibitorios del reflejo miccional, bien porque existe una lesión a nivel del centro superior de control de la micción en la corteza cerebral o de las vías que conducen los impulsos inhibitorios.

·         Existe una lesión neurológica.

·         La consecuencia de eso es que existe un detrusor hiperactivo, que se contrae de forma anómala durante la fase de llenado vesical antes de que ésta se haya completado.

HIPERACTIVIDAD DEL DETRUSOR IDIOPÁTICA ( Inestabilidad vesical o incontinencia urinaria de urgencia sensitiva).

·         Causa idiopática.

·         Hay una disfunción motora, el detrusor presenta contracciones no inhibidas prematuras durante la fase de llenado vesical . Hay una alteración de los mecanismos reflejos inhibitorios y de los voluntarios.

·         Al principio la persona presenta poliaquiuria y sensaciones de imperiosidad aunque puede que el esfínter todavía contenga y la fuga no será constante. Pero cuando la presión intravesical durante la contracción no inhibida supere las fuerzas de retención  ( por un esfínter débil) habrá fuga urinaria. Hay un chorro, que aunque se intente voluntariamente, no se puede reprimir, puede llegar a ser micción completa.

·         Sienten la necesidad imperiosa e intensa antes y puede producirse sin esfuerzo previo, incluso por la noche.

·         Si es desencadenada por un esfuerzo no sucede sincronizada con él, sino unos segundos después.

Desde el punto de vista de la Fisioterapia es importante conocer que la inestabilidad vesical puede ser secundaria a una debilidad del periné por el papel inhibidor que ejerce el aumento de tensión y la contracción voluntaria de la musculatura del periné sobre el detrusor (reflejo inhibidor perineo‐detrusoniano). Esta disminución del tono del periné se interpreta como una relajación del periné permitiendo el comienzo de la micción (reflejo perineobulbar facilitador del detrusor).

TRATAMIENTO FISIOTERAPICO

Biofeedback

Con el biofeedback realizando la actividad una y otra vez se crean vías de facilitación neurológica. Se utilizan electrodos de superficie o electrodos endocavitarios (vaginales o anales) que captan la señal bioeléctrica de los músculos perineales. Esta señal se amplifica y se muestra al paciente por medio de una señal luminosa o auditiva o con gráficos integrados en la pantalla del ordenador. El biofeedback es especialmente útil en aquellas personas con dificultad para localizar la musculatura del periné. Para tratar la hiperactividad del detrusor: pretendemos que el paciente perciba el inicio de las contracciones involuntarias y que sea capaz de inhibirlas mediante una contracción perineal voluntaria. Para esto se necesita un equipo de urodinamia que permita el registro de la presion vesical, la presion abdominal y la actividad del periné mediante trazado electromiográfico.

 Electroterapia

 Recordemos que en la musculatura del periné encontramos 2 tipos de fibras:

  •  Las fibras tipo I: que se encargan de mantener el tono muscular durante largos periodos de tiempo (el 70% de las fibras del elevador del ano y la mayor parte de las fibras del esfínter externo de la uretra son de tipo I). 
  • Las fibras tipo II: Que se encargan de mantener la continencia urinaria durante los aumentos de presion intrabadominal. 


Las fibras tipo I son las que tenemos que estimular en algunos tipos de incontinencia de urgencia, hiperactividad del detrusor idiopática ( antiguamente llamada IUU sensitiva) El objetivo de la electroestimulación en la urgencia miccional consiste en estimular la inhibición de la contracción vesical mediante dos vías posibles:

1) A medida que la vejiga se va llenando aumenta el tono de las fibras tipo I del esfínter externo. Si detectamos una hipoactividad en el aumento de este tono podemos estimular directamente el N. Pudendo interno con un electrodo endocavitario (hacia el canal de Alcock). El tipo de corriente más utilizada es la rectangular bifásica simétrica. Con Fr de 20-50 Hz y una anchura del pulso de 0,2-0,5 ms y la I cercana al umbral de tolerancia. Si hay un esfínter hipertónico esta técnica está contraindicada. Un esfínter hipertónico puede dar síntomas de urgencia porque actuará como una obstrucción al paso de la orina por la uretra. Aquí se utilizará el biofeedback negativo para enseñar al paciente a relajar el esfínter externo de la uretra durante la micción.

2) Por otro lado se ha demostrado que la mayor inhibición del centro parasimpático se consigue utilizando una corriente rectangular simétrica pero con una Fr de 5-10 Hz que no desencadena contracción de la musculatura perineal sino que actúa estimulando las fibras simpáticas eferentes (responsables de la inhibición del detrusor). Para esto utilizaremos la I más alta posible.

Reeducación comportamental

 El error que cometen este tipo de pacientes es que en cuanto que sienten ganas de orinar corren al servicio rápidamente para evitar la fuga. Pero esto es contraproducente porque en realidad lo que hacen es aumentar la presión intrabadominal y aumentar la sensación de urgencia y de llenado. El objetivo del entrenamiento vesical es aumentar la capacidad de la vejiga de forma progresiva, aumentar el intervalo de tiempo que transcurre entre cada micción voluntaria. El calendario miccional consiste en una hoja con columnas donde se representan las horas de las micciones, la cantidad evacuada, los episodios de escapes, el número de absorbentes utilizados, la fecha… Esto, nos sirve por un lado para conocer los patrones de incontinencia del paciente y por otro lado para evaluar la eficacia del tratamiento.


lunes, 15 de febrero de 2016

INCONTINENCIA URINARIA




Para entender el concepto de "incontinencia" primero debemos saber que significa o que es la "continencia urinaria" que mecanismos tiene para retener la micción y que lleva a que suframos una "incontinencia".

La continencia urinaria es la capacidad que tiene la persona para retener voluntariamente la micción hasta que se encuentra en el lugar y en el momento adecuados para orinar. Normalmente somos capaces de mantenernos continentes durante 2‐3 horas. Cuando nuestros mecanismos de continencia urinaria se ven alterados (presión vesical ˃ presión uretral antes de la micción voluntaria, alteración del esfínter externo voluntario...), nos encontramos ante la temida incontinencia urinaria.

La incontinencia urinaria es "una situación en la que se produce una pérdida involuntaria de orina, objetivamente demostrable y que conlleva un problema higiénico y social". (ICS Sociedad Internacional de Continencia, en 1979). En 2002 la ICS cambió esta definición por la manifestación por parte del paciente de cualquier pérdida involuntaria de orina, debiendo describirse, para cada caso concreto de incontinencia urinaria, los factores relevantes de la misma como el tipo de incontinencia, frecuencia, gravedad, factores desencadenantes, impacto social e higiénico, efecto sobre la calidad de vida, medidas utilizadas para los escapes y si el indivíduo desea o no ayuda para tratar su incontinencia urinaria.

Epidemiología de la incontinencia urinaria

La incontinencia urinaria es un problema médico mucho más frecuente de lo que pensamos. Altamente prevalente en la población adulta. Es entre 2 a 4 veces más común en las mujeres que en los hombres.

La prevalencia, en términos generales se sitúa entre el 20‐30%. Siendo del 30‐40 % en personas de mediana edad y del 30‐50% en ancianos, ocasionando, además un gran impacto en el anciano que la sufre. Hay estudios que dicen que el 60% de los pacientes geriátricos presentan incontinencia urinaria y/o incontinencia fecal (IF), siendo un factor lo suficientemente importante como para condicionar los ingresos en centros geriátricos.

Aunque los datos de prevalencia de incontinencia urinaria varían entre los estudios, para que nos hagamos a la idea de la importancia de este problema en las mujeres señalaremos algunos datos:

·         Un 15% de mujeres adolescentes

·         En la mujer joven los estudios dan cifras diferentes que oscilan entre el 17% y el
40% (aunque en los valores más altos se incluyen diferentes niveles de incontinencia urinaria).

·         En la mujer deportista joven también se presenta, con diferente frecuencia según el deporte que practica ( por ejemplo, es más elevado entre el aerobic intensivo o la carrera que en la natación).

·         Un 30% ‐ 40% de mujeres en el embarazo.

·         Además se sabe que aunque suele ser transitoria, la incontinencia urinaria en el posparto aumenta considerablemente el riesgo de incontinencia posterior y de trastornos miccionales.

·         Un estudio sobre 27.938 mujeres mostró que el 25% de las mayores de 25 años, padecían incontinencia urinaria.

·         Un 40% de mujeres en la menopausia.

·         >50% de las mujeres >de 55 años presentan problemas debidos a disfunción del suelo pélvico.

·         1/3 partos : presentan alteraciones del esfínter que llevan a algún grado de incontinencia.

·         30% de las mujeres con incontinencia urinaria sufren Incontinencia Fecal.

·         1/9 mujeres será sometida a cirugía por alteraciones del suelo pélvico.

·         En los hombres se produce un aumento a partir de los 40 años. En los 55 años está en el 2,9% y en los 64 años en un 5,7%. En edades posteriores es mayor.

Aunque es un problema de salud con una elevada prevalencia, no genera muchas consultas medicas, esto se puede deber a que aquellas personas que lo sufren (sobre todo mujeres) lo consideren un tema tabú, tengan vergüenza o que tengan la idea de que en las mujeres mayores  puede ser normal que exista. A pesar de su elevada prevalencia es un problema de salud que no genera muchas consultas, tal vez porque sea todavía un tema tabú en gran parte de nuestra sociedad. Sea como sea debería acudir al médico por las posibilidades de tratamiento que hay, por que en vez de avergonzarse o tratar algo anormal (fisiológicamente hablando) como normal para estar sufriendo en silencio.

Un 70% de las mujeres con trastornos miccionales reconoce que no han hablado nunca su problema con un médico. Es más frecuente en las mujeres aunque también se da en los hombres. Las razones de esta desigualdad son de distinta naturaleza:

·         Anatómicas: uretra más corta, sistema perineal cerrado en el hombre y abierto en la mujer, parto.

·         Vasculares y tróficas: muy dependientes de las hormonas.

REPERCUSIONES NEGATIVAS DE LA INCONTINENCIA URINARIA

Además de por su frecuencia, la incontinencia urinaria es un problema importante porque conlleva una serie de repercusiones negativas:

Desde el punto de vista médico:

 Ya que existe una mayor probabilidad de padecer úlceras perineales, infecciones de orina, reflujos de orina...

Desde el punto de vista psicológico:

Porque la persona que padece incontinencia urinaria ha de afrontar situaciones diarias y cotidianas que pueden ser muy estresantes y limitantes. Si notan que huelen mal y que se les mancha la ropa cada vez reducen más sus salidas sociales y pueden llegar al aislamiento y a padecer verdaderas depresiones.

Desde el punto de vista social:

En las personas que desempeñan trabajos en los cuales la IU puede hacer que éste peligre (ausencias frecuentemente para ir al lavabo, dificultad de relación personal con los compañeros para esconder el problema,...). También supone un problema importante en personas mayores que pasan a hacerse más dependientes de sus familiares para el aseo personal, para el cambio de pañales...

Desde el punto de vista económico:

Por un lado porque la persona con incontinencia urinaria debe gastar un dinero importante en absorbentes como compresas y pañales, que no son precisamente baratos.


Por otro porque las complicaciones médicas asociadas a la incontinencia urinaria conlleva a un mayor número de ingresos hospitalarios que suponen un mayor gasto económico.

Al ser un tema muy extenso la incontinencia urinaria ire subiendo mas post, con los tratamientos que hay en fisioterapia, los diferentes tipos de incontinencia que nos podemos encontrar, etc.